La sexualización de RoRo: cuando el éxito femenino se enfrenta al juicio constante

¿Por qué una influencer de cocina termina siendo cosificada en redes sociales?

Roro influencer

En el mundo digital, el ascenso de figuras como RoRo, nombre artístico de Rocío Bueno, ha sido meteórico. Con millones de seguidores en TikTok e Instagram, su contenido basado en la cocina, la moda y su estilo de vida ha conectado con audiencias jóvenes de forma natural. Sin embargo, con esa visibilidad también ha llegado un fenómeno lamentablemente común: la sexualización constante de su figura.

¿Quién es RoRo?

RoRo es una influencer española nacida en 2002, conocida por sus vídeos donde prepara recetas de cocina, muchas veces dirigidas con cariño a su pareja. Su estilo delicado, su estética cuidada y su tono cercano han hecho de ella una de las creadoras de contenido más populares en España. Además, ha participado en programas como Next Level Chef y próximamente estará en La Velada del Año V, evento organizado por Ibai Llanos.

Pero pese a la calidad de su contenido y su crecimiento como figura pública, RoRo ha sido objeto de comentarios sexualizantes y publicaciones que poco tienen que ver con lo que realmente ofrece a su audiencia.

La sexualización: una sombra sobre el contenido femenino

La sexualización no solicitada es un problema recurrente en redes sociales, especialmente hacia mujeres jóvenes. En el caso de RoRo, muchos usuarios se centran en su apariencia física, ignorando su creatividad, disciplina y profesionalismo. Comentarios sobre su cuerpo, montajes, memes fuera de contexto o insinuaciones constantes aparecen con frecuencia en sus publicaciones o en foros externos.

Este tipo de conductas no solo son invasivas y cosificadoras, sino que además desacreditan el trabajo real que hay detrás del contenido que produce. RoRo no es la primera ni será la última en enfrentar esto, pero su caso visibiliza un patrón muy extendido en el mundo influencer.

¿Por qué ocurre esto?

Vivimos en una sociedad donde, aún hoy, el éxito de una mujer joven en redes es interpretado desde el deseo, en lugar del mérito. Si una mujer se muestra atractiva o se cuida estéticamente, rápidamente es encasillada. Este fenómeno, alimentado por el algoritmo, genera un ciclo de atención basado en el morbo, no en el valor real del contenido.

Además, las redes están plagadas de comentarios sexistas disfrazados de halagos, y muchos usuarios olvidan que detrás de la pantalla hay una persona real, con emociones, proyectos y dignidad.

El impacto de la sexualización

La constante exposición a comentarios de tono sexual o cosificador puede afectar la salud mental de las creadoras. El acoso, la presión por mantener una imagen idealizada, o incluso el miedo a expresarse libremente, son consecuencias frecuentes.

En el caso de RoRo, su reacción ha sido continuar con su estilo sin entrar al trapo, manteniendo su esencia. Esta decisión también es política: reivindicar que una mujer puede ser femenina, estética, dulce o cuidadosa sin ser automáticamente sexualizada o juzgada.

¿Qué podemos hacer como audiencia?

Combatir la sexualización en redes empieza por reflexionar sobre el tipo de comentarios que hacemos, lo que compartimos y cómo consumimos contenido. Apoyar a creadoras como RoRo implica valorar su trabajo, defenderlas del acoso y denunciar los comportamientos tóxicos cuando los veamos.