Cómo cazan los murciélagos en completa oscuridad

Cómo cazan los murciélagos en completa oscuridad

Cómo cazan los murciélagos en completa oscuridad

Imagina navegar por la noche sin ver nada y, aun así, acertar a atrapar un mosquito en pleno vuelo o arrancar una polilla posada en una hoja. Eso es la rutina para miles de especies de murciélagos. Su aparente “superpoder” no es magia: es una combinación de ecolocación, oídos hiperdesarrollados, maniobrabilidad aérea y estrategias de caza muy afinadas. Vamos a desentrañar cómo lo hacen, qué tácticas emplean según la presa y por qué algunos insectos han montado su propia guerra sonora contra ellos.

¿Qué es la ecolocación y cómo funciona?

La ecolocación es un sistema de orientación y localización por medio de sonidos. Los murciélagos emiten impulsos ultrasónicos —generalmente por la boca o por las fosas nasales— y escuchan los ecos que rebotan en objetos y presas. Midiendo el tiempo entre la emisión y la recepción del eco obtienen la distancia; analizando la frecuencia y el cambio de tono identifican tamaño, textura y movimiento.

Esos sonidos suelen estar por encima del umbral auditivo humano (ultrasonidos), por eso no los oímos. Existen distintas “familias” de llamadas: algunas contienen componentes de frecuencia constante (CF), otras son en barrido de frecuencia (FM), y muchas combinan ambos. Cada tipo aporta ventajas: las señales FM permiten hacer una estimación precisa de la distancia, mientras que las CF son mejores para detectar el movimiento (gracias al efecto Doppler) y distinguir el aleteo de una presa.

Algunas especies lanzan las llamadas por la boca y conforman un “haz” direccional con la cabeza y la mímica facial; otras, como los quirópteros con hoja nasal (los llamados horseshoe bats y parientes), emiten por la nariz y tienen pequeños relieves —las noseleaves— que actúan como emisores y punteros de sonido.

Calles “silenciosas” y ecolocación sigilosa

No todos los murciélagos lanzan sonidos a todo volumen. Algunas especies que cazan entre la vegetación baja o que se acercan mucho a la presa reducen la intensidad de sus llamados —incluso lo hacen “susurrando”— para no alertar a presas que detectan los ultrasonidos. Además, algunas especies alternan o apagan momentáneamente sus emisiones cuando están ya sobre la presa para cerrar el cerco sin ser detectadas.

Sentidos que complementan el sonar

La ecolocación no es lo único. El oído es la estrella, pero la vista, el olfato y el tacto también juegan papeles importantes según la especie y el tipo de presa.

  • Oído: las orejas grandes y móviles y estructuras internas como el tragus permiten localizar con precisión la dirección del eco. El cerebro de los murciélagos está especializado para procesar retardos y diferencias mínimas en tiempo y frecuencia.
  • Vista: contrariamente al mito, muchos murciélagos ven bastante bien, sobre todo los frugívoros (murciélagos frugívoros, más activos al anochecer), que usan la vista junto al olfato para localizar frutas y flores.
  • Olfato: decisivo en frugívoros y nectívoros para detectar aromas de fruta o néctar.
  • Tacto y sensores térmicos: los vampiros sanguíneos poseen receptores sensitivos en el morro que les permiten detectar zonas de piel rica en vasos sanguíneos; otras especies usan la sensibilidad de sus patas o la membrana interfemoral para capturar presas.

Estrategias de caza: no todos cazan igual

Según la presa y el hábitat, los murciélagos han desarrollado tácticas distintas:

  • Aerial hawking (caza en vuelo): es la más conocida: el murciélago persigue insectos en pleno vuelo, detectándolos y maniobrando para interceptarlos. Es típica de especies pequeñas y ágiles, como algunos Pipistrellus presentes en Europa.
  • Gleaning (recolección desde superficies): algunos murciélagos agarran presas posadas en hojas, troncos o el suelo. Para ello pueden usar ecolocación, pero también escuchan los sonidos que emiten los insectos (ruidos de desplazamiento, crujidos). Un ejemplo europeo son los murciélagos del género Myotis o los plecotos (Plecotus), que tienen orejas enormes y a menudo caza escuchando.
  • Trawling o pesca: ciertas especies “trastean” la superficie del agua con las patas o la cola para atrapar peces o invertebrados acuáticos. El murciélago pescador Noctilio leporinus (de regiones neotropicales) es un buen ejemplo: detecta los pequeñísimos movimientos en el agua mediante ecolocación y luego atrapa la presa con las patas.
  • Perch-hunting o caza desde la espera: algunos murciélagos se posan en rama y salen para capturar presas cercanas, combinando visión, olfato y ecolocación.
  • Especializados: los vampiros han evolucionado técnicas para alimentarse de sangre (cortes precisos y detección térmica), y otros murciélagos se alimentan de fruta o néctar empleando estrategias muy diferentes a la caza de insectos.

Ejemplos de adaptación tácticamente sorprendentes

El abanico es amplio: los plecotos pueden cazar polillas en reposo sin prácticamente emitir ultrasonidos, fiándose del ruido del insecto; los que usan CF-FM (como los rinolofoideos) compensan el Doppler del eco mientras vuelan para mantener estable la percepción del aleteo de la presa; y especies que “susurran” evitan que insectos con oídos ultrasensibles detecten sus aproximaciones.

La guerra entre murciélagos y polillas

La relación depredador–presa ha desatado una auténtica carrera evolutiva. Muchas polillas integran detectores auditivos que les permiten percibir los ultrasonidos de los murciélagos y realizar maniobras evasivas. Otras incluso emiten clics para desorientar o “enmascarar” la ecolocación del murciélago —un ejemplo clásico de contraestrategia evolutiva.

Adaptaciones físicas para la “visión sonora”

Si los murciélagos “ven” con sonidos, la anatomía está a la altura: orejas grandes, músculos que orientan el pabellón auditivo, estructuras internas para focalizar el sonido, y un córtex auditivo con neuronas afinadas para retardos y frecuencias. Las alas también son clave: morfologías de ala corta y ancha permiten giros bruscos en un bosque enmarañado; alas largas y estrechas favorecen vuelo rápido en espacios abiertos.

¿Qué ventajas tienen y qué peligros afrontan?

La gran ventaja es la eficiencia: los murciélagos controlan plagas insectívoras, polinizan flores y diseminan semillas. Pero afrontan amenazas como pérdida de hábitat, pesticidas y enfermedades emergentes (por ejemplo, el hongo del síndrome de la nariz blanca en América del Norte). Conocer cómo cazan ayuda a comprender su papel ecológico y por qué su conservación es importante.

Consejos prácticos si encuentras un murciélago

Si ves un murciélago en el suelo o herido, lo mejor es no manipularlo y avisar a un centro de recuperación de fauna o a los servicios locales. Los murciélagos rara vez atacan y son valiosos, pero como con cualquier animal salvaje, manipularlos sin experiencia puede ser peligroso. En España existen asociaciones y centros de rescate que ofrecen orientación.

¿Por qué nos fascinan tanto?

Porque representan una mezcla perfecta de misterio natural y eficiencia biológica: animales nocturnos que han transformado el “no ver” en una ventaja, explotando un sentido —el sonido— hasta límites que la mayoría de nosotros ni imaginamos. Entender sus estrategias de caza es asomarse a una tecnología que la evolución inventó hace millones de años.

¿Todos los murciélagos usan ecolocación?

No todos de la misma manera. La gran mayoría de los murciélagos insectívoros (microquirópteros) emplean ecolocación laringal; muchos murciélagos frugívoros (megáqueres) dependen más de la vista y el olfato, aunque hay excepciones: por ejemplo, el género Rousettus usa clics de la lengua para ecolocación.

¿Pueden los murciélagos chocar contra obstáculos?

Rara vez. Su sistema de ecolocación y la capacidad de procesar ecos con extraordinaria rapidez les permite sortear obstáculos complejos en vuelo nocturno. No son infalibles, pero su tasa de colisiones es baja salvo en condiciones anormales (por ejemplo, pérdida de hábitat, estructuras humanas mal señalizadas).

¿Se pueden oír las llamadas de un murciélago sin equipo?

En general no: la mayoría de las llamadas son ultrasónicas y el oído humano no las percibe. Existen detectores de ultrasonidos (bat detectors) que las transforman a frecuencias audibles y permiten “escuchar” y estudiar a los murciélagos.

¿Son los murciélagos ciegos?

No. Es un mito que estén ciegos. Muchos ven razonablemente bien, especialmente los frugívoros, y utilizan la visión en combinación con el resto de sentidos. La ecolocación es una herramienta adicional, particularmente útil en la oscuridad.

¿Son peligrosos para las personas?

La mayoría no: son tímidos y valiosos para los ecosistemas. No obstante, como con otros animales salvajes, evita manipularlos. En casos de contacto directo con murciélagos heridos o si te muerde uno, consulta a servicios sanitarios, ya que algunas enfermedades pueden transmitirse. Para todo lo demás, conviene recordar que los murciélagos nos hacen un gran favor comiendo insectos cada noche.

Si quieres profundizar, puedes consultar entradas ampliadas sobre murciélagos y ecolocación en fuentes divulgativas como la página de Wikipedia sobre murciélagos y la de ecolocación.