Cómo reducir los callos y asperezas de los pies

La aparición de los callos y asperezas en los pies se debe a un aumento de las células muertas en la superficie de la piel, causada generalmente por rozaduras.

Estos son algunos remedios para combatirlos.

La aspirina, además de utilizarse como inflamatorio, también ayuda a eliminar las durezas de los pies.

Este medicamento contiene beta-hidroxiácido, un componente liposoluble que ayuda en la eliminación de los hongos y callos en los pies, además de calmar los posibles dolores que puedan surgir en esa zona.

Un famoso tratamiento para las asperezas es una mezcla entre el zumo de limón y el salicílico de la aspirina.

Para hacer esta solución se necesitan: cuatro aspirinas, una cucharada de agua, el zumo de un limón y una piedra pómez.

En primer lugar machaca las aspirinas hasta pulverizarlas y reservarlas en un recipiente limpio.

Extrae el jugo de un limón en su totalidad y mezclalo con las aspirinas. Agrega agua hasta que se forme una mezcla espesa.

Para aplicar esta mezcla, debes tener los pies totalmente limpios y extenderla sobre todas las zonas afectadas por las durezas.

Deja que actúe durante 20 o 30 minutos y enjuaga los pies con agua templada.

Ahora con la piedra pómez frota la planta de tus pies para eliminar las asperezas, cuando acabes sécate bien los pies.

Se recomienda repetir este proceso durante al menos dos veces por semana. Empezarás a notar mejoras en seguida.

Evitar calzado ajustado o el uso de tacones disminuye la probabilidad de que surjan callos.

También es importante que el calzado que uses esté limpio y desodorizado.

Puedes echarle a tus zapatos bicarbonato de sodio en polvo y dejarlo actuar durante toda la noche para matar a las bacterias.

El uso de vaselina como hidratante ayuda a mantener tus pies húmedos y ayuda a prevenir las callosidades.

Lavar tus pies con una infusión de manzanilla también es eficaz para combatir las asperezas, bajar las inflamaciones y calmar los dolores. Se recomienda utilizar mínimo un litro de infusión y dejar los pies en remojo durante al menos cinco minutos.

Con estos consejos conseguirás no volverás a tener callos y a conservar mejor tus pies.

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