La cruda realidad de tener un bebé

Tal vez lo sientas como una etapa más, algo por lo que todos debemos pasar, que mejorará nuestras vidas, nos enseñará a amar de nuevo, entre otras frases que repite la mayoría de personas. Al tener una pareja, ya sea que sean estables tanto sentimental como económicamente o no, una persona empieza a imaginar cómo sería la vida con una familia. Pero, las decisiones como estas deben ser pensadas con más claridad de mente.

La experiencia de tener un hijo cambia por completo a un adulto. Existe un dicho que reza: “Uno nunca está preparado para tener un hijo”, y esta frase no solo se refiere a las responsabilidades y aptitudes que deben tener los padres ante la vida, sino también a las consecuencias, los sacrificios y los resultados que se ven reflejados en los mismos infantes.
Consecuencias negativas

Un bebé promedio puede ocupar el 90% del tiempo libre de un adulto, e incluso una parte considerable del tiempo de trabajo. Ocupan tanto el tiempo de un adulto que la rutina social que solían tener, desaparece casi por completo. Por lo tanto, los padres deben estar preparados a perder amistades gracias a sus hijos.

Otro punto que parece inexistente al principio, es el deber y responsabilidad, tanto personal como social, de educar a una persona desde cero. Nadie nace aprendido, y aunque todos tengamos conductas y preferencias que nacen con nosotros, la mayoría de las cosas que una persona elige como bueno o positivo va a estar influenciado, en su mayoría, por sus padres. Y terminar la vida siendo padre de un delincuente no se debe de sentir bien.

Resultados positivos para la vida

Pero no todo es presión y tristeza en este mundo gris y cruel en el que habita nuestra mente. Sí es cierto que los niños traen alegría a la vida de los adultos, aunque no una alegría automática y mágica que muchos afirman. Como dijo una vez un hombre sabio: “los niños vienen a enseñarnos cómo es que se aprende”
Nos encontraremos riéndonos más seguidos, apreciando más la vida, y tratando de ver el lado positivo y productivo de todas las cosas y situaciones que se nos presenten. No resulta sabio decir que la paternidad es lo mejor que le puede pasar a una persona en su vida, pero como una de las experiencias más remuneradoras en la vida, vale la pena el intento.

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