¿Quiénes eran las geishas?

Las geishas eran —y siguen siendo— artistas tradicionales japonesas especializadas en entretener a través de la música, la danza, la conversación y otras artes refinadas. A diferencia del mito occidental que a veces las confunde con prostitutas, las geishas no eran trabajadoras sexuales, sino figuras de gran prestigio en la cultura japonesa, formadas durante años en distintas disciplinas artísticas.

¿Qué hacían exactamente?

Las geishas eran contratadas para amenizar reuniones, banquetes y eventos exclusivos, donde ofrecían:

  • Conversación inteligente y entretenida

  • Interpretaciones musicales (tocando el shamisen, flauta o tambor)

  • Danzas tradicionales

  • Ceremonias del té

  • Juegos tradicionales japoneses

Vestían con kimonos elaborados, llevaban un maquillaje muy característico (cara blanca, labios rojos, ojos delineados) y un peinado adornado con peinetas y flores.

Formación estricta desde jóvenes

Las niñas que querían convertirse en geishas empezaban como maiko (aprendices), viviendo en casas de geishas llamadas okiya. Durante años, aprendían artes, protocolo, comportamiento social y cultura clásica japonesa. Solo tras una larga formación se convertían en geishas profesionales.

¿Existen hoy en día?

Sí, aunque son muchas menos que en el pasado. Hoy en día, las geishas aún existen, sobre todo en ciudades como Kioto, y continúan su labor como guardianas de las tradiciones artísticas japonesas. Algunas incluso combinan tradición con toques contemporáneos para mantener viva la profesión.

En resumen, las geishas eran artistas de élite, no cortesanas, y representaban una figura única de la cultura japonesa que aún hoy fascina por su elegancia, misterio y dedicación al arte.