Los síntomas del coronavirus pueden confundirse fácilmente con los de un resfriado o gripe común, aunque en algunos casos la infección no presenta manifestaciones visibles. Desde su origen en Wuhan, China, el virus se ha propagado por más de 60 países y ha infectado a decenas de miles de personas. Ante esta amenaza global, fortalecer el sistema inmunológico se ha vuelto más importante que nunca.
¿Qué papel puede jugar la masturbación?
Más allá de los consejos básicos como lavarse bien las manos con agua y jabón, mantener la distancia social o usar mascarilla, un estudio ha sugerido que la masturbación también puede ayudar a reforzar nuestras defensas.
Al alcanzar el orgasmo, el cuerpo libera una oleada de hormonas beneficiosas como dopamina, serotonina y oxitocina, conocidas por mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés. Además, el acto de masturbarse puede equilibrar los niveles de cortisol, la hormona del estrés, permitiendo que el sistema inmune trabaje de manera más eficiente.
También se ha comprobado que la masturbación aumenta el recuento de glóbulos blancos, lo que fortalece la capacidad del cuerpo para luchar contra infecciones.
Un enfoque holístico para mantenerse sano
Mientras los científicos trabajan en vacunas y tratamientos efectivos para el COVID-19, muchos expertos en salud recomiendan adoptar un enfoque integral para el cuidado del cuerpo. Esto incluye:
Dormir bien y lo suficiente.
Mantener una higiene adecuada de manos.
Usar desinfectante cuando se esté en lugares públicos.
Y sí, mantener una vida sexual activa, incluso en solitario.
Aunque la masturbación no aparece en las listas oficiales de medidas preventivas contra el virus, podemos estar de acuerdo en que hay cosas peores que hacer durante un aislamiento.
La ciencia detrás del placer
Los beneficios de la masturbación han sido debatidos durante años, pero los estudios recientes continúan revelando efectos positivos en el cuerpo y la mente. Uno de ellos es la capacidad de aliviar el dolor, así como la prevención de síntomas asociados con el resfriado o la gripe.
El sistema inmunológico funciona como una red compleja de células y órganos que se encargan de defender el cuerpo ante virus y bacterias. Si bien ciertos factores como el estrés o los malos hábitos pueden debilitarlo, incorporar prácticas saludables, como una buena rutina de sueño o una vida sexual satisfactoria, puede potenciarlo considerablemente.













