¿Duele más un parto o que una patada en los testículos?

En una discusión sobre el dolor más intenso, sin duda las mujeres dirán que lo más doloroso del mundo es dar a luz mientras si se les hace la misma pregunta a los hombres, estos responderán que el peor dolor es una patada en los testículos.

Un vídeo realizado por el canal de Youtube, AsapCiencie, intenta resolver esta pregunta que causa tanta polémica de una manera muy didáctica.

¿Qué duele más? ¿Un parto o una patada en los testículos?

En el vídeo explican que los testículos están recubiertos de unos nociceptores, receptores muy sensitivos encargados de percibir el dolor, estos están unidos al estómago a través de muchos nervios y envían señales a la médula espinal y al cerebro. Es por eso que cuando un hombre recibe una patada allí abajo este puede sentir nauseas, un fuerte retorcijón y un aumento en el ritmo cardíaco.

Por otro lado, las mujeres en sus órganos reproductivos también tienen estos nociceptores. El dolor del parto los activa y éste es comparable al de la patada en los testículos, con la diferencia de que un parto puede durar hasta 8 horas y media, lo que puede provocar náuseas y cansancio.

Pero si es así, ¿qué duele más?

Si piensas que es el parto estás equivocado y si piensas que es la patada en los testículos también has contestado mal.

Medir esto es básicamente imposible pues el dolor es subjetivo y cada persona lo asimila de acuerdo a sus experiencias personales. Cuando algo duele no se trata solamente de fenómenos fisiológicos sino de procesos psicológicos, pues el dolor está ligado al estado de ánimo en determinadas situaciones, la experiencia de cada persona, el estrés, etc.

Es por esto que algunas mujeres sufren menos que otras durante el parto y algunos hombres sienten un dolor menos intenso en los testículos al que pueden sentir otros.

En el vídeo concluyen que ambos dolores son potencialmente muy grandes. A veces una patada en los testículos puede doler más que un parto y viceversa, son muchos los factores que entran en juego y que no se pueden medir.