Charles Darwin fue un naturalista británico cuya obra cambió para siempre nuestra forma de entender el origen de las especies y el lugar del ser humano en la naturaleza. Su teoría de la evolución por selección natural sentó las bases de la biología moderna y desató uno de los debates científicos y religiosos más intensos de la historia.
Los inicios de un curioso observador
Charles Robert Darwin nació el 12 de febrero de 1809 en Shrewsbury, Inglaterra, en una familia acomodada y culta. Desde joven mostró gran interés por la naturaleza, los animales y los fósiles. Aunque estudió medicina y teología, fue la biología lo que realmente lo apasionó.
En 1831, con solo 22 años, se embarcó en el famoso viaje del HMS Beagle, una expedición científica alrededor del mundo que marcaría su vida para siempre.
El viaje que cambió la ciencia
Durante los casi cinco años de travesía, Darwin observó y recolectó miles de especies en lugares tan diversos como Sudamérica, Australia o África. Sin embargo, fue en las Islas Galápagos, en Ecuador, donde comenzó a notar variaciones sorprendentes entre animales de diferentes islas, especialmente en aves como los pinzones.
Estas observaciones le hicieron pensar que las especies no eran fijas, sino que podían cambiar con el tiempo según las condiciones del entorno.
La teoría de la evolución
En 1859 publicó su obra más influyente: «El origen de las especies» (On the Origin of Species). En ella, Darwin propuso que:
Todas las especies descienden de un ancestro común.
Las variaciones entre individuos pueden favorecer su supervivencia.
Las especies evolucionan por selección natural, es decir, los individuos más adaptados tienen más probabilidades de reproducirse.
Este enfoque rompía con la visión tradicional de la creación fija y divina de los seres vivos, y desató fuertes controversias, especialmente con sectores religiosos.
Su legado
Darwin murió el 19 de abril de 1882 en Londres y fue enterrado en la Abadía de Westminster, junto a figuras ilustres como Isaac Newton. Hoy, su nombre está ligado de forma inseparable a la biología evolutiva, y su teoría ha sido confirmada y ampliada con descubrimientos genéticos modernos.
Gracias a Darwin, entendemos que la vida en la Tierra es producto de millones de años de cambio, adaptación y evolución. Su obra sigue siendo fundamental para la ciencia, la medicina, la antropología y otras muchas disciplinas.












