¿Quiénes eran los bufones?

No solo hacían reír: los bufones eran mucho más que payasos de la corte.

Los bufones eran personajes habituales en las cortes reales y nobles de la Edad Media y el Renacimiento, conocidos por entretener con bromas, chistes, juegos de palabras, música y acrobacias. Aunque comúnmente se les asocia solo con el humor, su papel era mucho más complejo y significativo dentro del contexto histórico.

Más que simples payasos

A diferencia de los payasos modernos, los bufones tenían la licencia de hablar con franqueza frente a reyes y nobles, algo que muy pocos podían hacer sin temor a represalias. Gracias a su estatus de “locos oficiales”, podían criticar decisiones políticas, burlarse de los poderosos y decir verdades incómodas sin ser castigados, siempre que lo hicieran bajo el velo del humor.

Tipos de bufones

Había distintos tipos de bufones:

  • Naturales: Personas con alguna discapacidad física o mental que eran llevadas a la corte como curiosidades humanas (algo hoy impensable, pero común en esa época).

  • Profesionales: Artistas inteligentes, cultos y carismáticos que dominaban el lenguaje, la sátira, la música y el arte escénico.

Ambos tipos convivían en las cortes, pero los bufones profesionales eran los que más respeto ganaban, llegando incluso a ser consejeros indirectos de los monarcas.

Bufones célebres

Entre los bufones más conocidos está Triboulet, bufón de la corte francesa que se burlaba del mismísimo Francisco I. También en España hubo figuras como Francisco de Quevedo, que sin ser bufón formal, usó el humor con fines críticos y literarios.


En resumen, los bufones eran figuras clave en la vida cortesana, no solo por su capacidad de hacer reír, sino por su ingenio, agudeza y rol social como válvula de escape y crítica del poder. Eran más que entretenedores: eran los «locos sabios» de su tiempo.