Los Cátaros fueron una secta religiosa cristiana que floreció en Europa, especialmente en el sur de Francia, entre los siglos XI y XIII. Su doctrina, radicalmente diferente a la de la Iglesia católica, los convirtió en enemigos del poder eclesiástico, y finalmente fueron exterminados en una de las cruzadas más sangrientas de la Edad Media.
Una fe alternativa al cristianismo oficial
Los Cátaros creían en una forma de dualismo religioso, es decir, en la existencia de dos principios opuestos: el Bien y el Mal. Para ellos, el mundo material era obra del Mal, mientras que el mundo espiritual pertenecía al Bien. Esto les llevaba a rechazar todo lo material: el dinero, los bienes, la carne, el sexo… incluso el propio cuerpo era visto como una prisión del alma.
Su doctrina se alejaba del catolicismo en aspectos clave:
Negaban la autoridad de la Iglesia y sus sacramentos.
Rechazaban la crucifixión y la resurrección física de Cristo.
Defendían una vida austera, sin lujos ni jerarquías eclesiásticas.
¿Dónde vivieron los Cátaros?
Su mayor presencia se dio en el Languedoc (actual sur de Francia), aunque también hubo comunidades cátaras en Italia y el norte de España. Eran conocidos como buenos hombres o buenas mujeres, y eran respetados por su vida sencilla y su conducta moral ejemplar. En muchas ciudades, llegaron a gozar del favor de la nobleza local.
El nacimiento de una cruzada
Para la Iglesia católica, los Cátaros representaban una amenaza directa. No solo por sus creencias, sino porque crecían en número y en influencia. En el año 1209, el papa Inocencio III lanzó la Cruzada Albigense, una brutal campaña militar que tenía como objetivo erradicar la herejía.
Miles de personas fueron masacradas, sin importar si eran cátaras o no. Una de las frases más recordadas de la época fue:
“¡Matadlos a todos! Dios reconocerá a los suyos.”
El último bastión: Montségur
Uno de los episodios más simbólicos fue el asedio al castillo de Montségur en 1244, último refugio de los Cátaros. Tras resistir durante meses, más de 200 herejes fueron quemados vivos en una hoguera colectiva.
Este suceso marcó el fin del catarismo como movimiento organizado, aunque su pensamiento sobrevivió de forma clandestina durante algún tiempo.
¿Qué queda hoy de los Cátaros?
Hoy en día, los Cátaros son recordados como mártires de la libertad de creencias, y muchos historiadores los consideran precursores del pensamiento reformista que siglos más tarde desembocaría en la Reforma Protestante. Algunas teorías esotéricas y movimientos espirituales contemporáneos también los han reivindicado como símbolos de sabiduría perdida.
Además, las rutas cátaras en el sur de Francia, como el castillo de Montségur o la ciudad de Carcasona, atraen a miles de visitantes cada año.












