Los Templarios, o Caballeros de la Orden del Temple, fueron una de las órdenes militares cristianas más poderosas y misteriosas de la Edad Media. Fundada en el siglo XII durante las Cruzadas, su objetivo era proteger a los peregrinos en Tierra Santa, aunque pronto se convirtieron en guerreros temidos, banqueros influyentes y un símbolo del poder eclesiástico-militar.
El origen de la Orden del Temple
La orden fue fundada en 1119 por un pequeño grupo de caballeros liderados por Hugo de Payns, tras la Primera Cruzada. Su sede original estaba en el antiguo Templo de Salomón, en Jerusalén, lo que dio origen a su nombre: Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón.
Su misión era clara: proteger a los peregrinos cristianos que viajaban a Jerusalén de los ataques de bandidos y musulmanes. Combinaban la vida monástica con el combate, siguiendo una estricta regla inspirada en San Benito.
Un ejército al servicio de la fe
A lo largo de los siglos XII y XIII, los templarios se convirtieron en una fuerza militar de élite. Participaron en numerosas batallas de las Cruzadas, defendiendo fortalezas clave como Acre o Gaza. Su distintivo manto blanco con una cruz roja los convirtió en símbolos del cristianismo militante.
Además de su papel militar, desarrollaron un sistema de administración y finanzas muy avanzado. A través de donaciones, exenciones de impuestos y habilidades logísticas, acumularon riqueza y propiedades en toda Europa, convirtiéndose en banqueros de reyes y nobles.
El inicio de su caída
Su poder económico y su independencia —pues solo respondían ante el Papa— empezaron a generar recelos. El rey de Francia, Felipe IV «el Hermoso», muy endeudado con ellos, trazó un plan para destruirlos. El viernes 13 de octubre de 1307, cientos de templarios fueron arrestados en Francia, acusados de herejía, sodomía y otros crímenes.
Bajo tortura, algunos confesaron falsedades que sirvieron para justificar la disolución de la orden. En 1312, el Papa Clemente V, presionado por Felipe, disolvió oficialmente la orden, y en 1314, el último gran maestre, Jacques de Molay, fue quemado vivo.
El mito y el legado templario
La misteriosa desaparición de los templarios dio lugar a numerosas leyendas: tesoros escondidos, secretos del Santo Grial, vínculos con masones o conocimientos prohibidos. Su historia ha inspirado novelas, películas, videojuegos y teorías de conspiración.
Hoy, los templarios siguen siendo objeto de fascinación. En la historia real, fueron monjes-soldados devotos, administradores expertos y protagonistas de uno de los episodios más intrigantes de la Edad Media.












